| Los primeros días,
colocar la ropa al bebé puede parecer algo imposible. No hay que tener
miedo, ya que las dificultades irán desapareciendo con la práctica y con
un poco de paciencia. Aquí te decimos cómo colocar la ropa al bebé de
manera correcta.
PEQUEÑOS TRUCOS
- Mientras se viste y desnuda al bebé, hay que procurar distraerlo
con apapachos y besos, sin dejar de poner mucha atención y tratándolo
cuidadosamente.
- Para tenerlo ocupado, se debe colocar siempre al alcance de la
mano su juguete preferido.
- Mientras se le quita la camiseta, se le pueden hacer un poco de
cosquillas y pasar los dedos simulando a una hormiga sobre el vientre.
- Cuando la prenda pasa por la cara del pequeño, se le pregunta:
"¿Dónde está mamá?", y cuando ya tiene los ojos destapados, se le dice
sonriendo: "¡Aquí está!". Aunque el pequeño todavía no comprenda las
palabras, poco a poco se dará cuenta que se trata de un juego muy
divertido, y seguro que se reirá.
A algunos recién nacidos no les gusta que
los vistan o los desnuden. Puede molestarles sentir el aire frío sobre
su piel, el paso de la ropa por su cabeza y los primeros e inevitables
movimientos inexpertos de la nueva mamá. Sin embargo, todas estas
dificultades son normales; los brazos del pequeño son prácticamente
inertes, sus piernas están siempre flexionadas y la cabeza todavía es
demasiado grande para pasar sin problemas a través de la ropa. De todas
formas, existen algunos recursos para convertir el cambio de ropa en un
momento agradable tanto para el bebé como para la mamá.
Las bases para empezar
- Para vestir y desnudar al niño, siempre hay que hacerlo sobre una
superficie plana.
- No se debe abrir la ventana de la habitación antes de cambiar al
bebé. Si se considera conveniente, hay que tener a la mano una manta
para taparlo.
- Es importante tener todo lo necesario al alcance de la mano, para
no dejar solo al recién nacido en ningún momento.
- No hay que dejarse dominar por el pánico si el pequeño llora y se
agita. Nunca hay que perder la tranquilidad y debemos seguir
cambiándolo sin prisa.
- No hay que olvidar que el cambio del bebé es el momento ideal para
acariciarlo y conocerlo mejor.
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