|
A camino
entre centros de salud con terapias de aguas minero-medicinales y
establecimientos hoteleros de retiro para escapadas reparadoras de fin
de semana, los balnearios o estaciones termales ganan adeptos sin prisa
pero sin pausa, fieles al estilo reposado que les caracteriza. Así lo
demuestran los 670.000 clientes que en 2001, un 12% más que el año
anterior, acudieron a alguno de los 128 balnearios repartidos por toda
la geografía española y que desembolsaron un total de 145 millones de
euros. En realidad, el número de visitantes es aún mayor puesto que las
estadísticas no incluyen a los clientes que no se someten a tratamiento
en las termas.
Se trata
de una peculiar oferta hostelera en pleno crecimiento (se están
ampliando una decena de balnearios y se construye uno nuevo en Orense) y
que resulta del todo coherente con las nuevas tendencias del consumidor
actual, cada vez más proclive a gastar en servicios relacionados con la
salud y el ocio. Además, aumentan también los visitantes de fines de
semana que buscan prestaciones meramente lúdicas (y no terapéuticas) en
los balnearios, al igual que lo hace la afluencia de niños que acompañan
a sus padres. Y la edad media de los usuarios se ha situado en 40 años
en 2001, frente a los 44 años de los años precedentes.
No
obstante, todavía persisten en la población amplias lagunas de
desconocimiento en torno a lo que ofrecen los balnearios y a las
principales características de estos establecimientos. Si bien sus
efectos beneficiosos en la salud parecen estar fuera de toda duda, como
lo atestigua el hecho de que el propio IMSERSO financie estancias en
balnearios para la Tercera Edad, según los expertos consultados por
CONSUMER se ignora que las estancias han de prolongarse durante al menos
dos semanas para que los tratamientos termales resulten eficaces. De
hecho, las de menor duración apenas conseguirán mejorar las dolencias
más habitualmente tratadas en estas estaciones termales (problemas
respiratorios, del aparato digestivo, de la piel...), si bien pueden ser
perfectamente útiles para desconectar del vertiginoso ritmo de vida
actual, en otras palabras, para descansar, relajarse y retomar fuerzas
para afrontar con más optimismo y vitalidad los retos de cada día. La
notable disparidad de precios que rige en el sector, de otro lado,
parece sugerir que el usuario debe tomarse la molestia de comparar las
tarifas de varios balnearios antes de decidirse, ya que un mismo
servicio presenta un coste muy distinto en uno o en otro: un masaje de
media hora puede costar entre 12 y 37 euros, un baño de burbujas desde 6
hasta 15 euros y un baño termal entre 3,60 euros y 9 euros. Muchos
balnearios disponen, asimismo, de hotel, y sus tarifas difieren mucho, y
no siempre lo hacen en relación directa con su calidad. Un fin de semana
en habitación doble, con pensión completa y tratamiento termal puede
representar 100 euros por persona en algunos balnearios mientras que en
otros alcanza los 300 euros. Todo indica que, antes de inclinarse por
uno u otro balneario, merece la pena dedicar unos minutos a estudiar las
diversas ofertas.
Algunos balnearios disponen de hotel en el que los clientes pueden
pernoctar -para disfrutar de los servicios de una estación termal no es
imprescindible alojarse en el propio balneario-, y en las inmediaciones
de los que carecen de hospedería propia pueden encontrarse hoteles,
casas rurales y restaurantes. Y, por supuesto, es posible alojarse en el
hotel de un balneario sin someterse a ningún tratamiento.
Aguas termales
Se denomina agua termal a aquella que emana a la
superficie con una temperatura 5ºC más alta que la temperatura media
anual del lugar donde emana. El paso del agua entre distintas capas
subterráneas, en las cuales las rocas están a alta temperatura, producen
el calentamiento del agua. Los beneficios de las aguas termales son
debidos a la existencia de minerales en su composición obtenidos de la
disolución.
Más
información
Agua minero-medicinal
es aquella que en su composición se encuentran minerales con
características terapéuticas obtenidos de distintos procesos biológicos
y geológicos
Las aguas termales son a la vez mineromedicinales, pero no todas las
aguas mineromedicinales son termales, ya que podemos encontrar aguas
mineromedicinales frías.
|