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El uso del móvil por
parte de los más jóvenes debe estar condicionado a una serie de normas
que deben estar claramente especificadas, comunicadas y aceptadas.
Aunque variarán según cada caso (edad, circunstancias, formas de ser,
etc.), a continuación relatamos una lista de sugerencias:
· Se
usará sólo cuando sea necesario. Entendiendo que el concepto de
necesario es difícil de concretar, (y sobretodo diferente para padres e
hijos) se pactarán determinadas situaciones de uso.
· Se
intentará usar el móvil de forma que no nos aísle de las personas que
nos rodean, observando una serie de normas de educación y cortesía, que
se irán detallando más abajo.
· El
teléfono móvil debe ser apagado en determinados lugares y situaciones,
como por ejemplo: la Iglesia, un cine, teatro, museo, en reuniones, en
clase (es recomendable no llevarlo al colegio), en el médico, en
cualquier lugar dónde se solicite que sea apagado (hospital, avión,
etc.) y en definitiva en cualquier circunstancia dónde se considere que
se puede molestar a otras personas.
· Sería
conveniente crear una mentalidad de que en nuestro trato social, debe
tener prioridad la persona con la que nos encontramos hablando
físicamente al lado, que otra persona que nos llama al móvil. Es decir,
que no ocurre nada por no contestar una llamada en algún momento y
responder con otra llamada más tarde. Y en el caso de que se considere
necesario contestar al instante, pedir disculpas a la persona con la que
estamos.
· Tener
un control del gasto
de manera que sea comedido. Como hemos comentado antes, es recomendable
que el adolescente se costee él mismo el teléfono móvil, ya que así
también aprenderá a racionalizarlo.
· En
cualquier caso, para decidir las normas de uso del teléfono móvil se
debe tener en cuenta el grado de necesidad, el grado de madurez del hijo
y la edad del mismo. Más abajo se trata de orientar respecto al uso
según la edad.
· Que
el hijo sea capaz de utilizar otros medios de comunicación
que se adapten más a otras circunstancias, como por ejemplo el teléfono
fijo (para llamar a otro fijo, que es más económico), el correo, el
quedar físicamente, etc.
· Como
siempre en educación es imprescindible para que los hijos utilicen bien
el móvil, predicar con el ejemplo, ajustándonos y respetando nosotros
también a esas normas establecidas.
· Y
por último, y al igual que comentamos en el uso del ordenador, debemos
intentar que el teléfono móvil no nos separen de nuestros hijos debido a
que sea un medio o un lenguaje del que nosotros nos sentimos alejados y
desconocemos. Por ejemplo, sería interesante intercambiar mensajes SMS
con nuestro hijo adolescente aprendiendo esa jerga específica de la que
hablábamos antes, evitando así la llamada “brecha digital” que separa a
la generación de jóvenes de hoy con la de sus padres debido al uso de
las nuevas tecnologías. |