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Clasificación de las aguas termales:
Dependiendo de la temperatura a la que se encuentre el agua subterránea, se
disolverán distintos tipos de minerales, por lo que debemos hacer una
clasificación de los distintos tipos de aguas termales en función de su
origen, temperatura, origen geológico, composición química y composición
mineral.
Dependiendo de su origen:
Superficiales: mares y lagos.
Infiltración: Red hidrológica subterránea, cuyo origen es el ciclo
hidrológico. En este tipo de aguas subterráneas es donde encontramos las
aguas termales.
Dependiendo de su temperatura las podemos clasificar en :
Aguas frías: menos de 20ºC
Aguas hipotermales: de 21º a 35ºC
Aguas mesotermales: de 35º a 45ºC
Aguas hipertermales: más de 45ºC
Dependiendo de su origen geológico:
Aguas magmáticas: Aguas cuyo origen es de carácter eruptivo y el
caudal constante en composición y temperatura.
Aguas telúricas: Su caudal varia dependiendo de la época del año ya
que proviene de la infiltración de las lluvias.
Dependiendo de su composición química:
Es muy importante la forma en que el agua termal llega a la superficie ya
que puede variar su composición. En los casos en el que el agua está muy
caliente y alcanza su punto de ebullición antes de llegar a la superficie,
solamente sale vapor. Estos gases se oxidan al mezclarse con las aguas frías
y producen manantiales ácidos, los cuales presentan un aspecto lodoso
causado por que el agua ácida que corroe la roca del perímetro. En el caso
de manantiales neutros o alcalinos, el agua es limpia y transparente.
Manantiales de aguas ácidas: pH menor de 7
Manantiales de aguas neutras: pH igual a 7
Manantiales de aguas alcalinas: pH mayor de 7
Dependiendo de su composición en minerales:
Aguas Bicarbonatadas: Aguas de baja mineralización, alcalinas y
frías. Su uso es por ingesta, actuando sobre el metabolismo de manera que
alcaliniza el PH gástrico si se toma en ayunas, disminuyendo la acidez y
ayudando en el proceso digestivo. También estimula la secreción pancreática
y tiene funciones diuréticas alcalinizando la orina.
Este tipo de aguas pueden compartir su composición con otro tipo de
minerales que van a variar sus acciones. Las más comunes son:
Bicarbonatadas sódicas: Indicadas en afecciones gástricas como la
hipermotilidad intestinal, ulceras duodenales, diarreas y afecciones
hepáticas y renales.
Bicarbonatadas cálcicas: mejoran la digestión.
Bicarbonatadas mixtas: mejoran la digestión.
Bicarbonatadas sulfatadas: indicadas en intoxicaciones hepáticas y
estreñimiento.
Bicarbonatadas cloruradas: indicadas en afecciones reumáticas.
Aguas Cloruradas: Aguas en cuya composición predomina el cloruro.
Pueden ser de baja mineralización, dando lugar a aguas termales o de alta
mineralización, que serán aguas frías. Están indicadas en afecciones
dermatológicas, aumentando las defensas de la piel. También tienen efecto
antiinflamatorio si en su composición se encuentra sodio.
Su aplicación puede ser por vía oral, provocando estimulación gástrica y del
peristaltismo intestinal, o por vía externa, indicadas en casos de estrés
por su importante efecto sedante, disminución de la hipertonía muscular,
aumento del flujo sanguíneo y como efecto analgésico y antiinflamatorio.
También están indicadas para afecciones del aparato locomotor, como las
contracturas musculares.
Su aplicación es por medio de duchas, chorros, baños y piscina. Aparte de
las indicaciones anteriores, esta aplicación va aumentar las defensas de la
piel y mucosas. También son utilizadas por medio de inhalaciones y estufas.
Este tipo de agua es estimulante de funciones orgánicas, endocrinas y
metabólicas.
Aguas Ferruginosas: Agua en cuya composición se encuentra
principalmente hierro, aunque suelen acompañarse de bicarbonatos o sulfatos.
Están indicadas en casos de anemias ferropénicas y otros tipos de anemias,
ya que este tipo de agua esta considerada como reconstituyente. Otras
indicaciones son en caso de obesidad, reumatismos, afecciones hepáticas,
biliares y algún tipo de afecciones dermatológicas, así como para trastornos
de desarrollo infantil.
Aguas Sulfurosas: Agua hipertermal, cuyo PH es de 6,5 y
mineralización media sulfatada-sulfurosa. Se encuentra en suelos fangosos y
está indicada para afecciones articulares, como procesos reumáticos y
post-operatorios del aparato locomotor, anemias, neuralgias, dermatosis
pruriginosas, inflamaciones alérgicas y afecciones respiratorias como el
asma. Las aguas sulfurosas están contraindicadas en casos de hipertensión y
hemoptisis.
Aguas Sulfatadas: Este tipo de aguas se caracteriza por que su
temperatura y mineralización varían. Se pueden subclasificar en:
Sódicas y magnésicas: tienen una importante acción laxante. Otras
indicaciones son para las afecciones dermatológicas, prurito e incluso en
algunos casos de intoxicación medicamentosa o alimenticia.
Sulfatadas cálcicas: indicadas en afecciones gástricas, intestinales,
hepatopatías y biliares produciendo una importante acción diurética y la
eliminación de ácido úrico, importante en casos de gota.
Sulfatadas cloruradas: indicadas en afecciones digestivas, gastritis,
estreñimiento y también en casos de insuficiencia hepática.
La técnica de aplicación de este tipo de agua es por medio de la ingesta,
aun que se puede aplicar por medio de otras vías.
Aguas Radioactivas: Aguas en cuyo contenido se encuentra radón-gas,
radioactivo de origen natural. Este tipo de agua utilizada en termalismo no
tiene ningún efecto negativo. Al contrario, están indicadas para afecciones
del sistema neurovegetativo, endocrino y para alteraciones en el sistema
autoinmune, así como afecciones respiratorias crónicas, reumatológicas y
dérmicas.
Se toman en baños o inhalaciones y están muy indicadas en tratamientos
antiestrés, depresiones y alteraciones del sistema nervioso, ya que el radón
tiene características sedativas y analgésicas
Aguas Sulfuradas: Agua en cuya composición predomina el azufre, lo
que le da un olor característico a huevos podridos. Su administración se
realiza por medio de ingesta aun que no se debe descartar otro tipo de
aplicaciones. En su composición pueden ir acompañadas de sodio o calcio.
Están indicadas principalmente para procesos reumáticos, dermatológicos como
ezemas, queratosis, psoriasis o pruritos y respiratorios crónicos, como
laringitis, rinitis, bronquitis, asma. Son utilizadas en post-operatorios
del aparato locomotor y traumatismos. Tienen efecto también sobre las
afecciones hepáticas. |